A Practical Look at the First Week
Las primeras 72 horas después de un brote definen todo. No hay margen para dudas ni para correr a comprar lo que falta. Esta guía repasa las decisiones concretas que tenés que tomar desde el momento en que escuchás la primera alerta, con el foco puesto en lo que realmente funciona en un departamento de Buenos Aires.
Lo primero es el agua. No alcanza con tener dos botellas. Calculá tres litros por persona por día. Para una familia de cuatro, eso son 36 litros para los primeros tres días. Las botellas de 2,25 litros que venden en cualquier supermercado son fáciles de apilar en un placard o debajo de la cama. Marcá la fecha con un marcador y rotalas cada seis meses.
La comida es el segundo punto. Olvidate de las raciones liofilizadas importadas. Acá lo que funciona son los fideos, el arroz, las legumbres secas y las latas de tomate, atún y choclo. Una caja de 500 gramos de fideos rinde para dos comidas. Sumá un paquete de galletitas de agua y un frasco de dulce de batata. No necesitás más. Lo importante es que sean alimentos que no requieran cadena de frío ni preparación complicada.
El botiquín básico tiene que incluir alcohol en gel, gasa, vendas, cinta adhesiva, tijera, pinza, paracetamol, ibuprofeno, y un antiséptico como la povidona. Agregá un rollo de hilo de pescar y una aguja gruesa: sirven para suturas de emergencia si no hay acceso a un hospital. Todo esto cabe en una caja de zapatos.
La linterna y la radio son obligatorias. Comprá una linterna a pilas LED, no una que se cargue con USB. Las pilas alcalinas duran años si las guardás en un lugar seco. La radio AM/FM te va a dar información cuando el teléfono no tenga señal. En Argentina, las emisoras como Radio Nacional o Mitre suelen mantener la transmisión durante emergencias.
Un error común es querer llevar demasiadas cosas. La mochila de evacuación no debe pesar más de 10 kilos. Si no podés caminar 20 cuadras con ella puesta, llevás demasiado. Priorizá: agua, comida, botiquín, linterna, radio, un abrigo, un par de zapatos cerrados, un cuchillo de cocina, fósforos en un frasco hermético, y una copia de tus documentos en una bolsa plástica.
El plan de evacuación tiene que estar escrito. Elegí un punto de encuentro a dos cuadras de tu casa, otro a diez cuadras, y un tercero en la entrada de la autopista más cercana. Practicá el recorrido una vez por mes. Si vivís en un edificio, hablá con los vecinos para coordinar turnos de vigilancia en el hall de entrada. No hace falta que sean amigos, solo personas que entienden que la supervivencia es colectiva.
La primera semana no se gana con equipamiento caro. Se gana con decisiones tomadas antes de que empiece el caos. Esta guía es un punto de partida. Ajustala a tu realidad, a tu presupuesto y a tu edificio. Lo que funciona en Palermo no es lo mismo que en Lomas de Zamora. Lo importante es que tengas algo, no que tengas todo.
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